Diriamba esta ubicada a 35
kilómetros de Managua, la
capital de Nicaragua, en la región conocida como la Meseta de los
Pueblos en el
departamento de Carazo. La ciudad tiene una población de 60,000
personas, una extensión de 345 kilómetros cuadrados y se encuentra a 580
metros sobre el nivel del mar. El clima de Diriamba es fresco con
una temperatura promedio anual de 24 grados centígrados. Su
excelente ecosistema le permite producir una serie de cultivos; por
ejemplo en las partes altas se cultiva café de alta calidad y en las
partes bajas cerca del océano se encuentran productivas fincas de ganado y
granos básicos. Además el clima subtropical húmedo es bueno para la
producción de caña de azúcar y cítricos.
Diriamba cuenta con playas hermosas
las cuales son visitadas por muchos turistas nacionales y extranjeros,
entre las que sobresalen los balnearios de
La Boquita y
Casares. La pesca marítima artesanal se práctica en estos
mares. Otra industria que ha florecido en la zona del camino al mar
es la explotación de piedra de cantera, cortada de bloques de tobas
volcánicas.
Origen
de Diriamba
Se encuentran tradiciones muy vagas
sobre el origen de Diriamba, sin embargo se sabe que la fundación de
Diriamba se remonta a la época del Cacique
Diríangén descendiente de la tribu de los Dirianes
y a la llegada de los primeros españoles. Los europeos al
mando de Gil González vinieron a Diriamba alrededor del siglo XV cuando el
lugar estaba habitado por los Chorotegas. De hecho el nombre de Diriamba en la lengua de los
Chorotegas significa "Grandes Cerros o Colinas"
(diri cerros mba grande). No
existe fuente histórica que señale con precisión el lugar de asentamiento
de la primitiva Diriamba. Sin embargo, algunos historiadores suponen que
estuvo ubicada en el Valle de Apompuá, sitio donde se han localizado
vestigios de cimientos urbanos, huesos humanos y cerámicas indígenas.Otros investigadores aseguran que se asentó en
el lugar que actualmente ocupa la ciudad.
El padre Agustín Morel de Santa Cruz, obispo itinerante allá por el siglo
XVIII describe a Diriamba como "un pueblo de unas veinte casitas pajizas;
cultivan el maíz y el algodón el que tiñen de diversos colores". El
poeta Carlos Alemán Ocampo originario del lugar dice que la villa de
Diriamba desde un principio estuvo ubicada en las Meseta de los Pueblos
que se le conocía en tiempos pasados como Manguesa, o sea tierra de los
Mangues o Chorotegas.
Desde el año 1500 hasta el año 1800 se
llevó acabo la integración de las dos culturas de la zona, la
pre-colombina Chorotega y la Española, dando al nacimiento a
la primera gran obra teatral de la literatura
prehispánica Nicaragüense: El Güegüense. Esta obra juntó elementos
indígenas e hispánicos en el teatro y en
la música folklórica de Diriamba. Lo español y
lo Nahuatl se combinaron en diálogos ingeniosos para crear un
drama cómico, donde sobresale la ingeniosidad y la auto burla
del nicaragüense.
La agricultura de la ciudad se
limitaba al cultivo de cereales, pero sin exceder el escaso consumo que
necesitaban las familias durante el año. El maíz, los frijoles y el
plátano daban el sustento diario. Algunas familias poseían una o más
vacas lecheras. La propiedad familiar
estaba reducida al terreno, donde se hallaba la casa y una pequeña huerta destinada a la siembra.
En ese entonces la población no se preocupaba de producir grandes
cosechas, pues la vida era sencilla y no había mayores exigencias.
En esta época había una cantidad de tierras vírgenes que se extendían
desde Diriamba hasta las playas del océano Pacífico. Las propiedades
se adquirían por simple
ocupación.
Más tarde, probablemente alrededor del
año 1700 se introdujo la caña de azúcar como cultivo de negocio. El
azúcar se transportaba a la ciudad de León para comercializarla
en ese lugar. La moneda que circulaba era la plata, las candelas
de sebo y los granos de cacao servían para comprar las cosas al por menor. Las festividades públicas más solemne
al finalizar el siglo XVII eran ya las fiestas de San Sebastián.
Época Dorada
Se podría comenzar la historia
"moderna" de Diriamba en el año 1837 que es cuando el
Gobierno de Nicaragua empezó a dar algunos incentivos para el cultivo del
café. La época del "renacimiento" de Diriamba fue entre el
año 1891 y el año 1973,
período considerado como la época del oro. Durante estos años
el desarrollo de Diriamba se aceleró. Fue cuando empezó el desarrollo
urbano de la ciudad, creando una arquitectura única de iglesias, torres, parques,
museos, centro de estudios y mercados. Todo esto junto con su excelente
clima la hicieron ser una ciudad bella, muy pintoresca con tradiciones
inigualables. Diriamba fue elevada de pueblo a villa en el año 1883 y de
villa a ciudad el 10 de Octubre de 1894 mediante un decreto del Poder Legislativo
durante el gobierno del General José Santos Zelaya.
El grano de oro
La bonanza del café permitió a
Diriamba desarrollar a muchos propietarios pequeños de fincas de café, los
cuales vendían sus cosechas a propietarios mayores que tenían beneficios
de procesamiento de café para exportación. En ese entonces el nivel
de los ciudadanos estaba bien repartido y todos los habitantes de Diriamba
se beneficiaban del "grano de oro".
Entre las familias que ayudaron al desarrollo de Diriamba, se pueden
mencionar a los Baltodanos, González, Rappacciolis,
Lacayos, Mendietas, Chamorros,
Gutiérrez, Garcías, Párrales, Alemanes y los Briceños.
Muchos de los miembros de estas familias habían estudiado en Europa y los
Estados Unidos. Fueron ellos los pioneros en el cultivo del café y los que
impulsaron el progreso en la ciudad.
Por ejemplo, el alcalde cafetalero José Estebán
González Párrales, casado con doña Teresa García,
hija del ilustre ciudadano Matilde García,
instaló la iluminación pública con gas en 1888, construyó el primer
camino hasta la estación del tren, mejoró las calles y llevó el
primer automóvil a Diriamba. Su hijo Ramón Ernesto trajo de
Bélgica la modalidad de jugar fútbol.
Luego otro hijo de Don José Esteban, el Ingeniero Carlos Alberto
González García, instaló el único sistema hidroeléctrico y fundo la
compañía Eléctrica de Carazo. Dos prominentes cafetaleros,
Crisanto Briceño y Buenaventura Rappaccioli, fundaron el primer Club
Social de Diriamba en 1890. El cafetalero
Dr. Moisés Baltodano,
construyó una gran presa para retener agua potable y la compañía de
sus hijos, Moisés Baltodano y Hermanos fundó la prestigiosa compañía
exportadora de café Comercial Internacional S.A. (CISA).
Se estima que el promedio de producción de las fincas
de Diriamba era aldedor de 12 fanegas por manzana de café. Las
variedades más corrientes eran todas arabigas: typica, bourbon y el catura.
En ese entonces el café se comercializaba generalmente en uva y los
finqueros entregaban su
café a los beneficios quien también les habilitaba con dinero adelantado
por café de su cosecha.
En estos años
habían en Diriamba muchos beneficios de café: Versalle, de Enrique
Baltodano; Santa Fe, de Oscar Baltodano; San José, de Alejandro Castro; El
Paraíso, de Vicente Rappaccioli; el Carmen de Moisés Baltodano y Hns;
Santa Gertrudis, de José Maria Siero; San Ignacio, de
Teodolinda González; Santa Cecilia de Rodríguez Blen y La Promisión de
Guillermo Briceño entre otros.
Además de los miembros de las familias mencionadas, Diriamba produjo
muchos grandes hombres que son buenos ejemplos de esfuerzo humano,
lecciones de trabajo y dignidad; modelos de superación y carácter,
representativos de laboriosidad de virtudes de espíritu público.
Durante
la época dorada, el Dr. Salvador Mendieta (1882-1958), fundador del
partido UNIONISTA CENTRO AMERICANO, escribió muchas obras meritorias de
gran contenido sociológico y de avances en economía que parecieran fueron
escrita para la actualidad, como la mencionan reconocidos economistas
norteamericanos. Entre sus obras se mencionan: Primera Opción, Vida
Pueblerina, Cuentos Caciquitas Centro Americanos, Instrucción y Cívica
(que dejo escrita para la niñez y juventud de Diriamba), Código de
Instrucción Pública, Comentario al Derecho Civil y Polo Magnético.
Los iconos de Diriamba
La ciudad de Diriamba tenía los mejores
colegios de Nicaragua: El Instituto
Pedagógico, inaugurado en 1940 por los
hermanos cristianos de La Salle, La Inmaculada de las monjas de la Santa
Madre Cabrini y el Madre del Divino Pastor de las hermanas capuchinas.
Fue durante esta época dorada que se
construyó en Diriamba La Basílica menor de San Sebastián, cuyo
proyecto fue comisionado por el presbítero Thomas R. Altamirano quién
colocó la primera piedra de la que sería una de las iglesias más bellas de
Nicaragua. La obra estuvo a cargo del arquitecto italiano Mario Favilli,
quién más tarde diseñaría la escultura del monumento poético a
Rubén
Darío. También participaron en la obra el padre Pío Manuel González, el
padre Román de Jesús Castro y el maestro don Thomas Coca. La construcción
duró 48 años y se usaron más de 9,000 piedras de media vara.
La idea inicial de construir la torre de El Reloj de Diriamba
se remonta a 1904 durante el fuerte comercio que hubo entre Nicaragua y
Europa en la época del oro del café. Un grupo de
ciudadanos ilustres de la ciudad impulsaron la idea, entre ellos Alejandro
Alemán y María de Pilar González. La construcción de la Torre fue
iniciada en 1932 y finalizada en 1935 durante la administración de los
alcaldes Boanerges Bendaña, Jorge Báez, Alfredo
Alemán y Pedro Zeledón. La obra estuvo encargada a la
Compañía de Arquitectos Gutier y Dambach quien también construyó el
Instituto La Inmaculada.
Tradiciones Religiosas
En Diriamba,
lo tradicional y lo popular se manifiestan en el espíritu religioso del
pueblo durante las festividades en honor de un Santo que se destacó
por sus
virtudes y son venerados como modelos capaces de mostrar a los
demás un camino ejemplar de perfección
.
Las Fiesta Patronal de San Sebastián es
la más popular y se realiza del 17 al 27 de enero,
siendo el 19, 20 y el 27 los días en que la imagen es llevada en procesión por
las calles de la ciudad en compañía de San Marcos y Santiago patronos de
San Marcos y Jinotepe respectivamente. Durante las festividades, el
mayordomo, la patrona y demás participantes, de acuerdo al calendario de
sus compromisos obsequian a los visitantes comidas y bebidas propias de
las costumbres y tradiciones del pueblo Diriambino.
En el año 2005, la Organización de las
Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró
"La
Obra Teatral El Güegüense" Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad,
el 31 de Enero del 2006
el parlamento nicaragüense declaró a
El Güegüense
como Patrimonio Histórico Cultural de la Nación y a la ciudad de Diriamba,
ubicada en el departamento de Carazo, Cuna de
El Güegüense,
el 7 de Febrero del
2006 en el
atrio de la Basílica menor de San Sebastián el Presidente de Nicaragua Enrique
Bolaños Geyer felicita a Diriamba por salvaguardar la Obra inmortal del
Güegüense
y,
el 2 de Junio del 2006 el Presidente de Nicaragua Enrique Bolaños Geyer y
el Alcalde de Diriamba Fernando Baltodano colocan la primera piedra para
la construcción del
Instituto de Excelencia Académica.