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Celebración del Güegüense

Discurso del Presidente de Nicaragua Enrique Bolaños Geyer

Atrio Iglesia San Sebastian, Diriamba
Martes, 07 de Febrero de 2006

En el nombre de Dios y de Nicaragua

Como Presidente de todos los nicaragüenses, me honro hoy dejar constancia de mi agradecimiento profundo a la UNESCO, por haber declarado a la obra de teatro popular y colonial “El Güegüense o Macho-ratón”,  “patrimonio oral e intangible de la humanidad.”

"El Güegüense o Macho Ratón" es el pueblo, es el habla del pueblo y habla por el pueblo. Es una representación de nuestra historia, de nuestra relación con el poder y los poderosos. Es también la sátira del pueblo.

Este gesto de la UNESCO nos llena de agradecimiento y orgullo, porque Nicaragua entra por segunda vez a formar parte de las listas de las obras y sitios que constituyen la riqueza material y espiritual de la humanidad. Ahora entra con nuestra identidad mestiza, representada en El Güegüense.

La primera vez que formamos parte de esa lista de obras y sitios históricos, fue la declaratoria de patrimonio de la humanidad a las ruinas de León Viejo.

Este reconocimiento mundial es importante y trascendente para Nicaragua,  porque El Güegüense representa al mestizo.  La UNESCO, con una visión y espíritu humanístico, reconoce nuestra condición humana y nuestros derechos humanos. Reconoce también nuestro genio e ingenio, nuestra fantasía, sensibilidad y lengua.

Nos honra que la Lengua de nuestro pueblo sea ahora reconocida y valorada  como un aporte a la humanidad, como un aporte a la lengua castellana o española y como un aporte a la lengua de América.

Nuestra oralidad está llena de palabras indígenas para nombrar a los árboles, a las frutas, a los pájaros, para comunicarnos entre nosotros. Es una oralidad mestiza.

Esta lengua oral fue la que produjo al Güegüense y después a Rubén Darío, a Alfonso Cortés, a Salomón de la Selva, al padre Azarías H. Pallais, a José Coronel Urtecho, a Pablo Antonio Cuadra… y a tantos y tantas poetas y poetisas  que honran a Nicaragua —llamada tierra de poetas.

Aquí quiso Dios que naciera Rubén Darío, genio de la lengua, renovador del castellano; el que con su verbo nos devolvió el brillo del oro de las Indias.

El Güegüense o macho-ratón fue escrito quizá por algún frayle español, quizá por algún mestizo o quizá, como afirma el doctor Fernando Silva, por don Juan Eligio de la Rocha.

Obra anónima o con autor, pero expresión profunda de los anhelos y de la inventiva del pueblo nicaragüense.

Güegüe, voz nahuatl, que significa viejo, quiere decir viejo sabio. Nuestros aborígenes, antes de la llegada de los conquistadores españoles, se gobernaban por el MONEXICO o Consejo de Ancianos; y el anciano, hombre de experiencia, era  el que sabía y conocía y resguardaba las tradiciones, las creencias, la astronomía para la agricultura, la botánica, las leyes y los mitos de aquellos pueblos.  

Ya en la Colonia, el Güegüe  indígena había perdido su mundo y pasado a las encomiendas, a formar parte de los naboríos, hombres de trabajo: arrieros, jornaleros, sembradores, buhoneros, al servicio de las nuevas autoridades.

La despoblación indígena casi sólo vino dejando en el Nuevo Mundo a los primeros mestizos, a los hijos de las mujeres indígenas y los españoles, soldados y conquistadores; y después el Continente americano todo vino a ser poblado por mestizos: El indio, la india, y los españoles, que eran mestizos en Europa, vinieron a ampliar el mestizaje.

El Güegüense es de la Manqueza (Masaya y los pueblos de la meseta de Carazo: Catarina, Diriá y Diriomo, Niquinohomo, Masatepe, San Marcos, Jinotepe, y Diriamba). Diriamba y sus pobladores por tradición y fe lo han sabido guardar como patrimonio, es decir, como tesoro para todos los nicaragüenses y ahora para toda la humanidad.

Diriamba tiene el mérito de haber rescatado a través de los últimos siglos este teatro, esta obra, este personaje.

Nicaragüenses todos: quiero felicitar sinceramente al pueblo de Diriamba, a sus autoridades y a su cofradía, por salvaguardar esta obra inmortal.

Asimismo, felicito al pueblo todo de Nicaragua, porque su cultura y su naturaleza  están siendo reconocidas y admiradas por el mundo a través de la UNESCO.

Felicito también al equipo del Instituto Nicaragüense de Cultura, cuyo director, el Lic. Don JulioValle Castillo, se empeñó en elaborar  el plan maestro para presentar esta obra  y someterla al juicio de la UNESCO.

Agradezcamos a Juan Eligio de la Rocha, a los investigadores  Brinton y  Berent, a Walter Lemanm  a Eligio Álvarez Lejarza, a  Francisco Pérez Estrada, a Salvador Cardenal,  a Carlos Mántica, a Alejandro Dávila Bolaños, a Jorge Eduardo Arellano y a Fernando Silva, que han estudiado, anotado, traducido, recreado, interpretado y publicado amorosamente y con pasión, esta obra.

Que el pueblo lo siga representando y bailando. El Gobierno de la Nueva Era estará publicando en los próximos días, en el marco de las publicaciones de la Colección Presidencial “Enrique Bolaños Geyer”, una edición de esta magnífica obra, para que sea leída, compartida y estudiada  por muchos nicaragüenses, pero sobre todo, por las nuevas generaciones.

Saludo al Ing. Fernando Baltodano, Alcalde de Diriamba; al Ministro de Educación, Ing. Miguel Angel García; al Director del Instituto Nicaragüense de Cultura, Lic. Julio Valle Castillo y al Padre Gustavo Zuñiga, Párroco de Diriamba.

¡Que Dios los bendiga a todos y que Dios bendiga siempre a Nicaragua!