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La Fiesta de San Sebastián en Diriamba

Tradición: Signo y Flor de Nuestra Raza

Escribe: Dr. Uriel Mendieta Gutiérrez

   

Emergiendo de la noche de los tiempos... como una caravana larga... lejana...formada de espíritus y de hombres que sigue interminable, hacia el horizonte azul de lo infinito, cual si fuera un lazo de unión entre el pasado y los tiempos por venir... eso es La Fiesta de San Sebastián de Diriamba.

Año tras año, hace más de tres siglos, se celebra en esta ciudad, La Fiesta de San Sebastián: Tradición pura: sustancialidad perenne de nuestra espiritualidad ancestral: Cortejo que penetra en los tiempos modernos, como una visión del pasado, al son monótono y quejumbroso de la marimba, con la vistosidad de sus galas y de sus cintas policromas, como jirones arrancados de las épocas alegres, prósperas o adversas, con el ritmo sencillo de sus bailes y la expresión de sus máscaras, rígidas, inmutables, fijas, como símbolos de sus propia tradición...

Tradición que es sangre y espíritu del pueblo diriambino, crisol de su fe cristiana, flor de su historia, brújula de su destino...

Porque sobre la tradición descansa la sustancialidad de un pueblo... como sobre el espíritu la simplicidad de los seres...

Los pueblos como los hombres deben tener concepto de su propio yo, deben conocer su pasado, para enfrentarse al presente y preparar el porvenir. Un hombre que desconoce su pasado, es porque no tiene conciencia de si mismo.  Un pueblo que abandona su historia es porque se ha renunciado así mismo. 

Es en su tradición y en la fortaleza inquebrantable de su fe donde reside su ardor patriota, su tenacidad en el progreso, su espíritu emprendedor, ajeno a toda influencia extraña.

Un pueblo patriota es el que ama la cultura de su estirpe.  Y la cultura es flor de los tiempos, es poesía, es arte es música que refleja el ritmo sentimental de las edades, es tesoro espiritual, virtudes de los pueblos que deben guardarse en las área de la historia.

Por eso en Diriamba, La Fiesta de San Sebastián es tradición que brota fecunda, es el crisol de dos razas:

La Española: romántica, católica, hidalga...

La india: tenaz, estoica, ligera, tostada al sol calcinante de nuestra América... raíces que al profundizarse en la fertilidad de las tierras americanas, fueron cimientos sobre los cuales se elevó una nueva raza, formadora de nuevos pueblos, que forjaron su historia, su moral, su tradición y sus costumbres, al influjo de las corrientes de su sangre ancestral.

 

Así como la cultura romana se impuso sobre la naciente cultura de los bárbaros que conquistaron a Roma por la fuerza.  Así la fuerza espiritual de la Religión Católica traída a estas tierras por los conquistadores, dominó los ritos aborígenes, desplazando el ídolo por la cruz, y los sacrificios humanos, por el "amaos los uno a los otros". 

Pero al fusionarse las dos razas, los indígenas no se identificaron plenamente con las costumbres españolas, sino que trataron siempre de imprimir a todos sus actos el sello típico de su raza, que antaño fuera pujante y espléndida.

Es por eso que en La Fiesta de San Sebastián, vemos bailes típicos, representando un pasaje bíblico de corte puramente español e indudablemente traído a esta tierras por misioneros españoles (Ej. el baile de El Gigante que es la presentación de la lucha entre David y Goliat) otras representan danzas indias que sin caer en el paganismo - como pretenden algunos que desconocen el origen de ellas - son la expresión más alta del sentimiento guerrero, cual un poema rítmico que desenvuelve el sentimiento de su raza.

Otros, denotan la lucha, las rivalidades y finalmente la unión que surgió en los primeros tiempos de la colonia, entre los hombres de las dos razas... (Ej. el baile de "El Güegüense" conocido con el nombre del macho ratón).

La fiesta de San Sebastián en Diriamba, data según las crónicas, desde hace más de cuatrocientos años, es decir, surge precisamente en aquellos días, en los albores de la colonia, son los rayos presurosos de un sol que alumbrará una nueva raza... ese es el valor tradicional y folklórico de nuestras fiestas.

Cada día que pasa, crece el fervor de nuestro pueblo por San Sebastián... el campesino, poeta por sentimiento, refleja sus tristezas y sus alegrías en la sencillez de su cantar.... como flores silvestres que surgen para aromar sus santuario.... de cintas multicolores, como gemido de almas desprendidas en los momentos de desesperación, va a colocarse a los pies de la imagen, la marimba quejumbrosa, los tambores y las velas encendidas en la fe, denotan el fervor de un pueblo, que en guerra o en la paz, en la adversidad o en la alegría, ha sabido siempre venerar a su Santo Patrono... y allí, los campesinos y allí los ricos, y allí los liberales, conservadores, unidos en un solo sentimiento y en una sola aspiración.

Diriamba, Enero de 1949

El Dr. Mendieta publicó por primera vez este artículo en Enero de 1949, hoy después de 61 años este sitio Web reproduce este escrito que al igual que ayer expresa el sentimiento de nuestro ser nicaragüense, estirpe de las razas española e indígena americana.  Diriamba, Enero del 2010