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PROGRESO

Diriamba, 11 de Nov. de 1954

Etica - Sinceridad - Amistad

Por Don Paco Cordero

Señores, Señoras:

   Con la mejor buena voluntad he querido corresponder a la cita de honor que nos ha hecho el Semanario "Progreso", en este trascendental homenaje lírico, dedicado a los Beneméritos y auténticos hijos de Diriamba.  De haberlo permitido mis ocupaciones, habría destinado algunas horas a la concentración del tema que tuvieron a bien indicarme: ÉTICA, SINCERIDAD, AMISTAD, temario que por sí envuelve hermosas y complejas proyecciones psicológicas; sirva de escudo a este mi modesto trabajo, mis respetos y cariño, para todos esos sembradores de gloria, que al morir, nacieron con méritos de sol en el alma agradecida de Diriamba.

   ÉTICA.  Ciencia de las costumbres; ciencia de los actos humanos; ciencia del bien y el mal; y no son pocos los que con mucha propiedad, lo llaman Principios y Reglas estabilizadoras de la

Don Demetrío González

Ciudadano íntegro y sin tachas imprimió en la conciencia santa de su noble hogar, los más elevados conceptos de la cultura y educación cristiana.  Su personalidad se hizo sentir en varias ejecutorias como Alcalde de la ciudad, lugar que ocupara en muchas ocasiones por su acendrado amor al progreso y honradez.  Figuró con el grado de Coronel de los Ejércitos de lealtad a su gobierno, en donde su valor se puso de manifiesto en la defensa e integridad de la nación.  Sirva su memoria a todos nosotros como respaldo de moralidad y cultura a nuestras futuras generaciones.

 

vida moral en las Sociedades Humanas.  La Ética y la Moral se canalizan hacia el mismo fin, marcan con inequívoco sello la bondad o malicia de las acciones humanas, más como se tiene que los actos humanos guardan íntima relación con el deber, de allí que la Ética desemboca con fuerza de realidad en el cauce de los deberes.  La Ética, ciencia que ocupa un destacado lugar en la Filosofía, se divide en formal o subjetiva, que considera a los hechos morales como viviendo dentro de una conciencia y en Ética real u objetiva, que los estima en una forma más abstracta ajustándose más a la razón y a la naturaleza del hombre que a la conciencia individual.  Por encima de estas divagaciones filosóficas, ponemos a salvo este axioma sociológico: Las diferentes sociedades mantienen el equilibrio, a través de la suma progresiva de acciones humanas reputadas como buenas, las que solamente son posibles a base de la buena fe, amistad, mutua comprensión y leal cooperación.  Así lo comprendieron en sus didácticos programas de Ética y Moral, un Zenón del siglo III antes de Cristo, continuando luego por Séneca, seguido por Saterbury y Adán Smith en Inglaterra y los mismos Padres de la Iglesia han sostenido que Dios ha dejado impreso en el libre albedrío el impulso Divino de sembrar buenas acciones para cosechar la amistad y el afecto de nuestros semejantes.

   Para conquistar el cariño de las criaturas, para que nuestros actos sean reputados como buenos por nuestra propia conciencia y por la conciencia colectiva del mundo en que vivimos es necesario despojarnos en algo de lo que tenemos compadecernos de las miserias ajenas y bajar a la atmósfera de sus in fortuito, y asís buscando con amor a nuestros semejantes, buscamos a Dios; ara ascender hasta Dios; para ascender hasta Dios; hay que bajar de la mentida e inestable altura en que nos movemos: Paradoja, para conseguir el ascenso moral, se tiene que descender hasta las miserias y debilidades humanas.  Con que hermosas palabras dice San Agustín: "Excelso es Dios: te elevas y huye de tí; te humillas y desciende a tí".

   Estamos hoy recordando esos legítimos valores de Diriamba, y los estamos evocando con cariño, porque los debemos

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sino todo, mucho de lo que somos; y porque al proyectar hoy sus múltiples acciones nos citán forzando a recoger la herencia, para hacer honor a tan esclarecida memoria.

   Que divino y hermoso es el destino de las flores; ofrecer al cielo su perfumen y depositar en la tierra la semilla fecunda; ellas no reparan en su corta existencia, no les importa que lo grandioso de sus pétalos termine con la rapidez de un sueño, si su aroma ha de quedar en el ambiente y en el ávido surco su germen inmortal.  Los hombres tienen un alma, que es como las flores; y, ya bajo el rico ropaje de sus virtudes o dentro de la raída envoltura de sus miserias, se esconde un perfumen divino y su germen de vida eterna y, al llegar la rudeza del otoño, cumple con su destino sobrenatural, a través de sus acciones juzgadas deja escapar su fragancia al cielo, y el germen de vida eterna, se adentra como preciada perla, en el Divino Joyero del Omnipotente Dios.  Diriamba, 1 de Noviembre de 1956.

Don Julián Bendaña

Hombre de grandiosas facultades intelectuales de precocidad admirable.  Robusto tronco del árbol genealógico den donde tuvieron augusta sombra, honorables miembros de la familia que con tanto amor formara.  Sus intachable honestidad lo hizo sobresalir entre los compañeros de su época, formando bajo el yunke del trabajo honrado, fortuna que sirvió para dar de comer al hambriento.  Su espíritu quedó para siempre en la conciencia de su pueblo, que tuvo la ocasión de recibir la ayuda benefactora de su noble corazón.

 

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